VISITA AL IES BELÉN, MÁLAGA

Hoy quiero dar las gracias a Dori, a Rosa Nieto y a Rosa, la encargada de la biblioteca, y en general a todo el equipo docente del IES BELÉN, de Málaga, por su entusiasmo y su colaboración, y por ponerme las cosas tan fáciles durante el encuentro con los alumn@s de dicho centro. Así da gusto y por eso creo que todo salió tan bien. 
También quiero dar las gracias a los chicos y chicas de 1º B de ESO, por hacerme pasar un rato estupendo, por mostrar tanto interés por El Secreto del Árbol, por pedirme la segunda parte, y, sobre todo, por sus preguntas, que me dieron una perspectiva distinta y nuevas ideas sobre lo que un lector, tan exigente como ellos, espera de un libro.

Aquí os muestro alguno de sus trabajos relacionados con el libro.










¡Me encantan!

NUEVOS AMIGOS DE EL SECRETO DEL ÁRBOL

Los alumnos de 1º de E.S.O. del Instituto Belén, de Málaga, también se han sumado a la lectura de El Secreto del Árbol. Antes de que termine el curso, me han propuesto un encuentro en su centro para comentar la novela y practicar con una actividad muy interesante que están haciendo: La Entrevista.


Ah, yo soy el entrevistado. Espero estar a la altura...



CARLOTA Y PEPÓN

Cuando su padre puso el coche en marcha, Carlota sintió que mil hormigas le corrían por el cuerpo. Llevaba años esperando ese momento y ahora no estaba segura de querer seguir adelante. ‹‹ ¿Y si no soy capaz de hacerle hablar después de tanto dar la lata? ››, pensó angustiada. Acababa de cumplir los ocho años y llevaba media vida de suplicas y pataletas, explicando a mamá y papá que aquello no era un capricho, como ellos decían.
Sentada en su silla de viaje, miró con ternura a Pepón, su violonchelo. Recostado a su lado con su traje nuevo, guardaba silencio como un niño grandote. ¿También estará nervioso?, se preguntaba Carlota.
Sin embargo, ella y él no siempre se llevaron bien como ahora, porque nadie puede hacerse amigo de alguien que te da un susto de muerte la primera vez que te ve. Eso paso al poco de mudarse a la nueva casa. El señor viejecito que se la vendió a sus padres dejó un desván fascinante lleno de trastos raros. A ella le gustaba investigar y, con sólo tres años, se coló en el desván aprovechando un descuido de los adultos. Caminaba mirando hacia arriba, embobada con una lámpara de cristalitos que colgaba del techo, cuando el violonchelo, agazapado tras un arcón como un animal resentido y sucio, se enganchó en su vestido. Ella lo miró un segundo, horrorizada. Luego corrió, pero él, arrastrándose, la siguió sin querer soltarse mientras hacía un ruido infernal. Cuando consiguió zafarse, Carlota corrió llorando al regazo protector de su madre, y ésta, por más que se esforzó, no logró entender que le pasaba a la niña.
Desde entonces, Carlota convirtió al violonchelo en el protagonista principal de sus pesadillas.
Pasaron semanas antes de que volviera a acercarse al desván. Sólo se asomaba cuando alguien de la familia dejaba la puerta abierta al entrar. El monstruo seguía allí, sin duda, esperando el momento para escapar y atacarle. No entendía porqué papá no lo aplastaba y lo echaba de casa.
Pero todo cambió un buen día. En la televisión, Carlota vio a una chica mayor, muy guapa, sentada en una silla. Sujetaba a un monstruo como el del desván entre sus piernas y con la mano izquierda lo agarraba con delicadeza del pescuezo. Mucha gente muy seria, sentada a su alrededor, la observaban en silencio, medio a oscuras. La hermosa joven, iluminada en el centro del escenario, se inclinó ligeramente y cogió del suelo un palo largo y fino, algo parecido a una espada. Carlota pensó que la chica era alguna especie de heroína y que, sin duda, iba a dar al monstruo su merecido delante de todo el mundo. La niña entrecerró los ojos, por si acaso, pero por la ranura que quedaba entre sus párpados vio que, cuando la joven movió la mano, deslizando el palo con movimientos de corte, el monstruo comenzó a lamentarse. Su voz sonó tan hermosa y triste, que Carlota se estremeció. Y para su sorpresa, comprendía perfectamente lo que el animal decía sin palabras. Entonces saltó del sofá y, llorando, gritó:
—¡Que no lo maté, mamá ven, que no lo mate!¡Pobrecito, es como el nuestro!
Cuando su madre llegó y consiguió calmarla, dio a la niña, por fin, una explicación para todo aquello, y puso nombre a esas bestias rechonchas, de sonrisa melancólica y cuello estirado de cisne con tupé.
Juntas, madre e hija, terminaron de ver el concierto, y después mamá le habló del lenguaje que hablan los violonchelos, la música. Y de cómo hay personas que les hacen hablar, cantar, o incluso llorar y reír.
—¿Yo puedo aprender a hacerles hablar, mamá?
—Claro que puedes, pero no es fácil, y todavía eres pequeña para eso.
—¿Tú sabes?
No, yo no, para aprenderlo hay que ir a un conservatorio.
¿Eso qué es?
Un conservatorio es como…un gran palacio mágico de música.
—¿Y cuando podré ir?
—Cuándo cumplas, por lo menos, ocho años.
Carlota espero varios días con impaciencia a que alguien de la familia volviera a entrar en el desván. Por fin, mientras su padre ordenaba sus herramientas en un armario, se coló y, ya casi sin miedo, limpió el violonchelo con un trapo viejo. Luego lo bautizó con un chorrito de fanta: ‹‹Te llamarás Pepón, amén››, y con un clavo le grabó una “P” en el dorso. Luego encontró el palo largo y fino como el que usaba la chica de la tele y con mucho cuidado, como si temiera hacerle daño, acarició su única cuerda. El violonchelo Pepón no habló, más bien maulló como un gran gato herido.
—¿Podrías arreglarlo, papá?
—Es muy viejo, y ocupa mucho espacio, no creo que merezca la pena.
—Papá…

Poco a poco, Carlota hizo de Pepón su mejor amigo y no paró hasta que se lo llevaron a su cuarto. Se lamentaba porque aún no entendía su idioma, pero estaba segura de que él si la comprendía a ella. Más de una noche, mamá tuvo que sacarlo de su cama.

Pasó el tiempo. Durante las vacaciones de verano, poco antes de su octavo cumpleaños, Carlota pasó unos días en casa de sus abuelos. Cuando regresó, Pepón no estaba en su sitio. Alarmada, la niña corrió a buscar a su madre y ésta le dio una explicación extraña que la niña no acertaba a comprender, algo sobre que las cosas no desaparecen nunca, sino que sólo se transforman. Finalmente, aunque aún faltaban unos días para su cumpleaños, su madre, sin argumentos ya, la mandó a descubrir lo que debía ser su regalo.  
Seguida de toda la familia, Carlota subió al desván y encontró un gran bulto envuelto en papel de colores. La forma era inconfundible, sin duda era Pepón. Arrancó el papel y vio una funda nueva. Descorrió la cremallera y descubrió que aquel instrumento tenía cuatro cuerdas en vez de una, y el brillo de miel de los instrumento nuevos. Ante la mirada atónita de todos, la pequeña comenzó a llorar sin consuelo.
—Yo quiero a Pepón —dijo con la voz cortada.
—¡Pero si es Pepón… dale la vuelta!
Aunque lo habían dejado como nuevo, los restauradores no habían podido borrar la inicial que ella le había grabado con el clavo en su bautizo.

Unos meses después, cogida de la mano de su padre, Carlota avanzó por un largo pasillo del conservatorio lleno de ventanas gigantes que daban a un jardín con techo pero sin flores. Menudo palacio: no tenía almenas redondas terminadas en punta, ni ventanas con arcos, ni bellos tapices. Todo era cuadrado. Ni siquiera tenía una puerta enorme que se levantara con cadenas, ni largas banderas ondeando al viento. El suelo no estaba cubierto de alfombras, era de piedra blanca, igual a la de la entrada de su casa, y lo peor de todo, no se escuchaba música por ningún lado. Sólo el repiqueteo de sus zapatos acompañados por los molestos gemidos que daban los de papá.
—Aquí es —dijo su padre, deteniéndose ante una puerta cerrada. “Aula de violonchelo”, decía un cartel.
Carlota vio a dos niños muy serios que esperaban junto a sus padres un poco más adelante. Sus violonchelos aguardaban apoyados en la pared fuera de sus fundas, y papá hizo lo mismo con Pepón. A pesar de haber sido restaurado, se notaba que era viejo y sintió lástima por él. ‹‹Como Pepón no funcione, me moriré de vergüenza››, pensó.
Una mujer apareció al fondo del pasillo. Con una mano arrastraba un violonchelo y con la otra a una niña que venía colorada por el llanto. La mujer dejó el instrumento  contra la pared. Luego se puso a la altura de la niña y, tomándola por los brazos, le habló bajito. Mientras explicaba, señalaba a Carlota. Aunque sin oírlo, Carlota supo lo que decía, y no le gustó nada que la pusieran como ejemplo de fortaleza, porque aquello no le permitía hacer lo que más deseaba: abrazarse a su padre y llorar a sus anchas. Por otro lado, se sintió algo aliviada al comprobar que no sería la única niña de la clase.
De las escaleras que bajaban del piso superior, comenzaron a llegar ruidos de muchos instrumentos. Pero, sin duda, los que los tocaban no tenían ni idea, pensó Carlota, por que aquel estruendo era de todo menos música. Así estuvieron unos minutos, hasta que de pronto se callaron. Carlota dio un respingo cuando regresaron de nuevo, todos a la vez. Esta vez no bajaba ruido por la escalera, sino un chorro de música de colores que le hacía cosquillas en la barriga. Escuchaba con la cara iluminada, cuando la puerta del aula de violonchelo se abrió.
En el umbral apareció una señora mayor vestida de azul oscuro, con la cara redonda y sonrisa de gato. Era la profesora, y no se parecía nada a la preciosa chica de la televisión. Carlota apretó la mano cálida de su padre y buscó sus ojos. Sólo la soltó cuando descubrió en su mirada que todo iba bien.

Cuando terminó la clase, ya de regreso a casa, Carlota fue corriendo en busca de su madre: ‹‹Mamá, la mujer con cara de gato, digo la maestra, es muy divertida, nos cuenta chistes y se ríe todo el rato. Yo estaba deseando hacer hablar a Pepón, pero, en vez de eso, la señora se dedicó a enseñarnos un papel lleno de puntitos negros unidos por garabatos. Mamá, cuando nos dijo lo que eran, me quedé alucinada. Son las palabras que usan los violonchelos: Do, Re, Mí…Pero lo mejor vino al final, cuando nos sentó a todos en fila y nos puso los violonchelos entre las piernas. No te lo vas a creer. Me dijo que pusiera los dedos así, y cuando rasqué con el arco así, Pepón, por fin, habló y soltó una gran carcajada››.
 
Fin





     





ENCUENTRO EN IZNAJAR



La Biblioteca Municipal de Iznájar ha adquirido varios ejemplares de El Secreto del Árbol. El próximo día 10 de junio, gracias a la amable invitación que me ha hecho el encargado de dicha biblioteca, D. Francisco Martos, tengo prevista una visita a esta localidad cordobesa para  comentar el libro con el alumnado del Colegio Público Rural Iznájar-Sur.

Tengo un bonito recuerdo de niño, aunque ya algo borroso, de cuando visité Iznájar con mis tíos y mis primos, que vivían en Archidona, pero se me quedó grabada en la mente la  pendiente que sube hasta el pueblo, y verme prácticamente rodeado por las aguas del pantano como si estuviese en una isla. También recuerdo el castillo que corona el pueblo, Hisn-Ashar, de donde, según he leído, deriva el nombre de Iznájar. Hisn-Ashar, Castillo de la Alegría, sugerente nombre para un mágico lugar en el que bien podría comenzar una buena novela. Creo que me lo voy a pasar muy bien.









Comentarios de Dª Teresa Abela Ruiz, periodista y lectora de "El Secreto del Árbol"

El Secreto del Árbol ha sacado a la luz ese don para contar emocionando, relatar intrigando y narrar enseñando.
No es una historia de gatos. No, Manolo. Ahí te has equivocado. O al menos no es sólo una historia de gatos. Es un relato enternecedor sobre la amistad, una fábula que engancha a pequeños y mayores con enseñanzas tan importantes y a la vez tan bonito...
Permitidme la licencia de contaros una anécdota personal: Hace unos años lleve a mis hijas a Eurodisney. Tras atravesar el umbral de las puertas de aquel mundo de ensueño, misteriosamente volví a la infancia. No me preguntéis cómo, el hecho es que a los veinte minutos de entrar ya andaba por aquel parque con unas orejas de Mickey en la cabeza sin pudor ninguno. Me sentía como una niña.
Pues esa extraña sensación de vuelta a la infancia es la que me invadía página tras página de este libro. Os puedo asegurar que como madre he leído ya muchos libros infantiles con mis hijas y no he sentido con ninguno lo que os estoy contando.
El Secreto del Árbol es un cuento. Sí. Cómo lo son Blancanieves, El Gato con Botas o La Bella Durmiente. Más que un cuento es un libro que todos los niños deberían conocer. Por ello, quiero, primero felicitar a Manuel Rodríguez; segundo, darle las gracias por las emociones, enseñanzas y diversión que he vivido con su historia y tercero, animarlo a seguir escribiendo porque la literatura infantil está muy necesitada de historias como ésta.
El próximo miércoles, 15 de mayo, he sido invitado para firmar ejemplares de "El Secreto del Árbol" en la caseta que la librería Arjé ha instalado en la Feria de Málaga.
La librería Arjé está en en el Palo, y, según me ha contado Pepe, su fundador, que ya se ha jubilado y ha pasado el testigo a su hija Helena, es la segunda más veterana de Málaga.
La feria ha cambiado de ubicación y este año se ha trasladado al Palmeral de las Sorpresas, un entorno agradable para pasear y ojear libros. Sin embargo, creo que se debería haber publicitado más por parte del ayuntamiento y he echado de menos un buen cartel a la entrada del puerto que anuncie el evento. 
La firma será de 19,00 a 22,00 horas. Os espero.


El 17 de Mayo, coincidiendo con la Feria y el XXV aniversario de la Casa de la Cultura, presento "El Secreto del Árbol" en Churriana.
Estáis todos invitados.
Los niños asistentes que lo deseen, podrán participar en la lectura de un fragmento del primer capítulo.

Comentarios de D. Alfonso Fernández, director del colegio La Vera Cruz, sobre "El Secreto del Árbol"

"Mi primer contacto con esta novela comienza de la manera con la que sueles encontrarte con las cosas que realmente te resultan más sorprendentes y atractivas: por causalidad. 
Debido a mi profesión y a la importancia que desde el centro educativo que dirijo se le da a la lectura, siempre ando como... a ver que se puede descubrir"
"Fue para mi mujer y para mi muy satisfactorio tener un ejemplar dedicado por su autor, lo cual supuso un conflicto, porque, enganchados en su lectura, ninguno quería ceder el libro al otro. Ganó ella y una noche me comento: Alfonso, es fantástico. Y creedme que me ensalcé en su lectura con la voracidad propia de novelas para adultos...pero...¿estaba realmente atrapado por una lectura de novela infantil? Mi experiencia es que ante la mayoría de las historias para niños puedes intuir el final, a veces debo decir que, tristemente, se conoce desde el primer capítulo (siempre me han fastidiado las historias infantiles que tratan a los niños como  a pequeños sacos vacíos donde cabe cualquier cosa, ignorando que no existe crítico más honesto, feroz y directo que una niña o un niño)."
"Hablamos de un novela infantil que, según que tramo estemos leyendo, evoca lecturas tan surrealistas como Alicia en el País de las Maravillas, tan terroríficas como algunos pasajes de Harry Potter, tan simpáticas y plásticas como "Chicken Run", traducida al castellano como Evasión en la Granja".
"Es una novela donde los antagónicos protagonistas son victimas de sus propias limitaciones y complejos, que superarán sólo por la más sincera, incondicional y auténtica amistad"
"Al leer la novela comprendí que mis alumnas y alumnos deberían leer y comentar este libro pleno de valores y que es un canto a la tolerancia, lleno de magia y misterio, con una acción trepidante, es por todo ello que en mi centro ha sido el libro de lectura de este trimestre..."
"Entiendo que es una novela fundamental en las bibliotecas familiares, y que nadie que pueda debería dejar de leerla, es una novela que enamora..."

UN ENCUENTRO MÁGICO

En ocasiones, la vida te regala un momento único. Yo, ayer, coincidiendo con el día mundial del libro, disfruté de uno de esos momentos. En mi visita al CEIP La Vera Cruz de Antequera, me encontré con un  equipo docente y con unos alumn@s que me recibieron con los brazos abiertos. Durante buena parte de la mañana, en un ambiente casi mágico por la simpatía de todos, pude comprobar lo duro que habían trabajado, tanto los chic@s como los profesores, con El Secreto del Árbol. Contesté con gusto, con gratitud, a las muchas preguntas que me hicieron sobre el libro y sus personajes, y me di cuenta de que tenían un conocimiento de la historia que casi sobrepasaba al que yo mismo tengo ahora, también pude percibir su sinceridad cuando alababan mi obra y su entusiasmo por ella. Luego me leyeron, o mejor dicho, casi me representaron junto a sus profesores, como si de una obra de teatro se tratase, los pasajes del libro que más les habían gustado.
Quiero destacar sobre todo que percibí una magnifica labor por parte del equipo docente, que encontré profesores entregados a una causa difícil, dados los tiempos que corren, que luchan a veces contra viento y marea para sacar adelante el proyecto en el que creen: su colegio. Profesores como D. Basilio y D. Javier, a los que tuve ocasión de conocer un poco más en profundidad, se me antojan entrañables, de esos que dejan un  gran recuerdo y una huella imborrable en sus alumnos para toda su vida. Encontré alumnos solidarios y unidos, capaces de realizar, los más mayores, un maravilloso resumen de la obra para que sus compañeros más pequeños pudieran seguirla. Y al frente de todos, el director, D. Alfonso, repartiendo cariño o disciplina, según toque, como el guía de una orquesta bien afinada, una persona con una capacidad y una humanidad dignas del mayor elogio y precursor de esta fecunda colaboración de la que yo, y creo que más que nadie, he disfrutado tanto.
Como colofón y para redondear el día, me regalaron una cerámica preciosa que representa la portada (muy mejorada, por cierto) de mi novela. Como dije al principio: un momento único, un regalo de la vida.
Muchas gracias amigos. Espero seguir teniendo noticias vuestras y volver a veros.

CAPÍTULO I DE "EL SECRETO DEL ÁRBOL"

Pinchando aquí podréis acceder a una página en la que he insertado el primer capítulo del libro que presentaré el próximo día 21 en Archidona. Espero vuestros comentarios y críticas sobre el mismo.

PERDÓN A LOS GRANDES CLÁSICOS

Los chic@s del colegio ''La Vera Cruz'' han puesto mi libro junto a los grandes clásicos ¡Uf! Estoy un poco abrumado... pero me encanta.

DÍA DEL LIBRO 2013

LECTURAS.NOVEDADES


Nos hemos regalado los siguientes ejemplares:
Últimas adquisiciones BECREA





EL SECRETO DEL ÁRBOL de Manuel J.Rodríguez.
VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA de Julio Verne.
LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS de Julio Verne.
UN CAPITÁN DE QUINCE AÑOS de Julio Verne.
EL LAZARILLO DE TORMES ( Anónimo).
CANCIÓN DE NAVIDAD de Charles Dickens.
LA ISLA DEL TESORO de Robert L. Stevenson.
COLMILLO BLANCO de Jack London.

CINCO LIBROS VIAJEROS

En los próximos días voy a poner en marcha un 'juego' que me hace mucha ilusión. Voy a regalar cinco ejemplares de 'Él Secreto del Árbol' en los que aparecerá el siguiente texto:

'Me  gustaría ser un libro viajero. Si me lees y te gusto, por favor, pásame a una persona a la que quieras, a alguien a quien te agradaría conocer, a alguien con quien quieras hacer las paces… Luego pídele a esta persona que haga lo mismo. Si por cualquier causa decides no leerme, por favor, dame otra oportunidad y no me retengas. Me gustaría tener una larga vida y llegar a muchos lectores. Si esto ocurre, vendrá un día en el que estaré viejo y mis hojas se caerán, pero no me importará, porque habré sido un libro feliz y mi vida continuará en la memoria de las personas que me leyeron.
Quiero pedirte un último favor, si te apetece, después de leerme, apunta tu nombre, la fecha en que me acabaste y tu ciudad o pueblo en la lista que aparece en mi última hoja.
Gracias.'

Me encantaría que dentro de unos años, alguno de estos libros volviese a mis manos para ver quien lo leyó y por que sitios pasó. 

PRESENTACIÓN EN ARCHIDONA DE "EL SECRETO DEL ÁRBOL"

El próximo día 21, a las 13'00 horas, presentaré mi libro 'El secreto del árbol' en el salón de actos de la biblioteca municipal. Intervendrá D. Alfonso Fernández Paredes, archidonés y  Director del CEIP "La Vera Cruz" de Antequera.
En el libro plasmo parte de mis entrañables recuerdos en esta maravillosa ciudad, en la que pasé gran parte de mi infancia y de mi adolescencia. Os espero a todos junto con vuestros hijos, a los que va dirigido este libro.
Los que estéis interesados en adquirir un ejemplar lo podéis hacer en la Librería de Haro o por internet pinchando aqui